27 jun 2008

Dichosa memoria

Antes de nada, dos cosas: tengo un novio argentino y no me gusta el fútbol. Lo digo porque el otro día, viendo el partido de la Eurocopa entre España e Italia, se me ocurrió hacer algunas de esas preguntas que a veces hacemos las mujeres sobre el fútbol. Mi novio, como buen argentino amante del 'deporte rey' me ilustraba, hasta que se me ocurrió comentar ingenuamente (ignorando de forma imprudente la procedencia de mi amado) lo que yo creía una verdad absoluta: 'pues los futbolistas españoles son famosos en todo el mundo'.

Algo que yo consideraba un dogma de fe -habida cuenta de la importancia del fútbol en este país y sumando mis experiencias personales-, se convirtió en una ocasión de chufla a mi costa. 'Los futbolistas españoles no son famosos en ningún sitio', vino a iluminarme mi chico, con un puntito entre guasa y suficiencia. Yo intenté defenderme como pude, alegando que hasta en Túnez, país que visité hace ya muchos años, los niños por la calle gritaban como un todo '¡¡¡Raul-Real-Madrid!!!', al ver pasar turistas españoles. Ni por esas.

Al final, viendo que mis esfuerzos eran en vano. Decidí quedarme callada, no sin sentir cierto resquemor patriótico que aún me produce un ligero desasosiego. Porque a ver: sean o no los futbolistas españoles famosos en todo el mundo, que lo son, y más ahora, ¿a mí qué más me da? ¿es que acaso me he contagiado de esa fiebre patriótico-futbolera que asola el país porque nuestros chicos están logrando por fin pasar de cuartos? ¿Es que no hay cosas más importantes de las que preocuparse en estos días aciagos que de celebrar triunfos deportivos? ¿Será verdad que estas cosas nos adocenan y nos mantienen contentos para que no nos ocupemos de lo mal que está todo?

Lamentablemente el buen fútbol en las botas de los chicos de Aragonés no me ha hecho olvidar que los bancos quieren sacarnos hasta la sangre después de tener gran culpa de esta crisis, que la Unión Europea quiere que trabajemos 65 horas semanales cargándose de un plumazo logros sociales conseguidos con sangre, sudor y lágrimas. No se me olvida que las leyes de inmigración, el poder abosolutista y ultraconservador de los Estados europeos y la corrupción enquistada en este país se parecen cada vez más a la películas de ciencia ficción sobre un futuro atroz; no se me olvida que los recursos de la tierra cada vez son más escasos y seguimos tirando de ellos como si tuviéramos el infinito cuerno de la abundancia. No se me olvida que este mundo cada vez tiene menos sentido y que los seres humanos ya hemos demostrado muchas veces que somos tan apáticos e ingenuos que cualquier enano mental con delirios de grandeza puede llevarnos al caos. Y ya me gustaría olvidar, ya me gustaría.

Dichosa memoria.

7 feb 2008

De proverbios y frases célebres: arreglando el corazón.

Dice un proverbio chino: "La gente se arregla todos los días el cabello. ¿Por qué no el corazón?". Gran pregunta, sí señor. ¿Podríamos cuidar corazones y almas con el mismo empeño que ponemos en estar bien peinados y vestidos a la última? ¿Seríamos capaces de alisar las penas con la misma avidez con la que corremos a las clínicas de cirugía a luchar infructuosamente contra el tiempo? ¿Podremos iluminar el espíritu con la misma diligencia con que machacamos nuestros cuerpos en torturadoras máquinas de gimnasio?
Me ha costado casi dos meses volver a escribir una entrada en este blog desde el pasado año. Pensaba pedir disculpas, pero luego he decidido que no ha lugar: este es mi patio de recreo y pasaré por él simpre que me apetezca. Y cuando no, pues no. Quizá empezar un nuevo año resulta cada vez más trabajoso, hay que hacerse a la idea. Y aunque la esencia misma del blog es la actualización continuada, no considero que esta bitácora deje en sus silencios colgados a miles de fans ávidos de mis comentarios, aunque respeto y quiero a los pocos amigos que por aquí pasan de vez en cuando. Y aquí estoy. Feliz año nuevo.

27 dic 2007

La jungla urbana: huelga y vergüenza

Los trabajadores de los servicios de limpieza del metro de Madrid están en huelga. No seré yo quien niegue a nadie tal derecho, pero cuando los métodos de presión de los huelguistas incluyen -como ha podido verse en las grabaciones de las cámaras del suburbano- rociar el suelo de entrada a una estación con aceite, la cosa pasa de castaño oscuro. El bárbaro cretino al que se le ocurrió semejante cosa hizo caer de morros -que se sepa- a dos señoras, y con semejante acción pierde el derecho a la huelga y hasta a llamarse ciudadano y persona. No tengo idea de si alguna de las dos mujeres cuyo resbalón provocado captó la cámara del metro ha sufrido
algún daño, pero podrían, porque la costalada fue monumental. Y entonces habría que ir a buscar al imbécil al que se le ocurrió pagarla con los usuarios del metro, para que le procesen por atentar contra la integridad de los viajeros, que nada tienen que ver con las condiciones laborales de los limpiadores de ese transporte público. En algunas webs se especula con que la propia patronal sea responsable de semejante despropósito, con el objetivo de manchar la imagen de los huelguistas. Sea como fuere, al animal que vertió el aceite había que haberlo mandado a limpiarlo todo con la lengua.

Eso sí, nos hacen un gran cumplido a los madrileños estos señores huelguistas que esparcen basura por doquier, al pensar que sin su ayuda no se notará después de diez días que el metro no se limpia. No hacía falta, hombre.
Foto: Robert van der Burg

24 dic 2007

Felices fiestas

Sólo quiero desearos a todos unas muy felices fiestas con vuestras familias, amigos, y toda la gente a la que queréis. Que las Navidades sean geniales y las paséis como más os guste. Cuidadín con los excesos gastronómicos y alcohólicos. Si habéis sido buenos, los Reyes Magos os traerán regalitos majos y modernos, ya veréis. El gordito de rojo está pasado de moda y, además, no es lo que parece, que lo sepas...

20 dic 2007

A falta de noticias, gatos

Contemplo con estupor como el telediario de este mediodía en Antena 3, a falta de noticias de relevancia, nos enseña unas imágenes que dicen ser de la nueva felicitación navideña de los gatos cantores: un montón de fotos animadas y videos de gatitos maullando villancicos. Es uno de esos montajes graciosos, pero cutres hasta la saciedad, que corren por Internet cada año por estas fechas. Resulta que hasta se venden discos y dvd´s con las musiquitas felinas. Mira que me gustan los gatos, pero ¿de verdad no había nada más interesante que contarnos? Venga ya... Esto es un criterio periodístico y lo demás son cuentos.

27 nov 2007

Ricardito en el País de los Soviets III y IV: Guía rápida de supervivencia eslava

1-Si pides algo de beber en un local con música de baile, da igual la índole del mismo, no te acerques donde está el tumulto. Los eslavos bailan de forma diabólicamente desaforada y lo más probable es que tu 'caipirinha' termine por el suelo.

2-Si tu viaje es a Bielorusia, deja tu monedero en casa y cómprate uno nuevo de gran capacidad. El rublo bieloruso es una moneda hiper devaluada y puedes tener 5 kilos de papel en los bolsillos a la que te descuides.

3-Cuando compres agua, asegúrate de que es "no carbonatada", que a esta gente le va mucho.

4-No te enamores.

Sorpresas te da la vida:

Cuando decidí venir a Bielorusia, contaba con que ciertas personas me echarían una mano, personas que conocía y que creía buena gente. Por un momento rocé la desesperación al ver que a dichas personas mi destino les importaba un rábano pero, como dice la canción, sorpresas te da la vida, y ahora os escribo este correo en honor a Fidel y Anna. Fidel es un cubano al que conocí durante una comida de penas 20 minutos. Él me dedicó dos días completos de su tiempo para resolver mi papeleo legal. Sin él tendría que haber abandonado el país esta misma semana. Anna es una chica que conocí a la salida del metro. Ella me ha facilitado mi papeleo e integración en la Universidad. Ambos hicieron lo que hicieron sin pedir nada a cambio, sin tan solo esperarlo. La vida es bella, cuando le da la gana.

17 nov 2007

De proverbios y frases célebres: nadie escarmienta en cabeza ajena

He encontrado en alguna parte una recopilación de proverbios del mundo. Algunos me gustan especialmente y reflexionando sobre ellos -y también sobre frases célebres, refranes y demás axiomas-, creo que nos gustan tanto (a mí al menos), no sólo porque son pequeñas gotas de sabiduría existencial, sino sobre todo, porque al comprender su significado al haber experimentado uno mismo lo que describen en sus propias carnes, leerlos produce la satisfacción del conocimiento. "Sí, claro, estoy complemente de acuerdo", puedes pensar. O "qué gran verdad", es frecuente exclamar. A veces también se está en desacuerdo, sí, pero en todo caso, siempre con la serenidad que da el conocimiento de causa. De no haber vivido la situación o sensación descrita, de no saber de qué habla el refrán, el proverbio o la frase, su potencial previsor no servirá para nada. Ya lo dice bien claro aquel "nadie escarmienta en cabeza ajena".

Proverbio sueco: "La preocupación suele hacer que las cosas pequeñas proyecten grandes sombras"

15 nov 2007

El italiano de 'Supermodelo' y las empresarias del futuro

Me cuenta un colega -que estuvo ayer en un encuentro del Instituto de Empresa y la Cámara de Comercio para emprendedores- una anécdota jugosa. El evento registró una notable asistencia, compuesta en su mayoría por jóvenes estudiantes, suponemos que de facultades y escuelas de negocios varios. Pues bien, tras analizar intensivamente durante el día los requisitos para triunfar en el mundo empresarial, invitaron al italiano Valerio Pino (bailarín y modelo italiano, famoso en España por ser uno de los profesores del televisivo concurso 'Supermodelo'), a cerrar la jornada. Pero antes, el director del evento invitó a dos espontáneos a subir al estrado para valorar el desarrollo del mismo. Según me cuenta mi compañero, uno de los dos chavales que subieron al estrado aseguró que las jornadas habían sido muy interesantes, pero que no entendía -con mucha razón, por cierto-, por qué habían invitado a clausurarlas a un señor que no tenía nada que ver con aquel asunto y que trabajaba en un programa que denigraba a las mujeres. El público estalló en aplausos, secundando la reivindicación feminista (o femenina, como prefiráis, que ni uno ni otro término me asustan) del joven emprendedor.

Sin embargo, y tal y como estaba previsto, tras estas últimas intervenciones subió a estrado el presentador italiano, famoso por asustar con aullidos de contenido implacable a las tiernas jovenzuelas que concursan para convertirse en super modelos en un programa de Cuatro. El auditorio se convirtió en un desgañitado grito de gallina adolescente. Después de las típicas palabras de cortesía, Valerio invitó a los presentes a participar en un sorteo para asistir en directo al programa. Sacó un nombre de entre la lista de asistentes. El afortunado gritó en medio de la sala: "No quiero ir". Con el siguiente ocurrió lo mismo. Y con el tercero también. Eran todos chicos. Manteniendo la presencia de ánimo con la soltura que dan las cámaras y los platós de un programa como Supermodelo, Valerio decidió rápidamente: "Vamos a hacer una cosa: las primeras personas que suban al escenario estarán invitadas a venir al programa". Y ahí empezó la hecatombe. Según mi colega, en ese momento unas veinte jóvenes muchachas se abalanzaron sobre el estrado, en una frenética carrera hacia su pase a la tele, brincando incluso por encima de las butacas del salón de actos...

Aparte de lo divertida que debió ser la escena, me complace sobremanera saber que algunos jovenzuelos defienden con tanta vehemencia la dignidad de la mujer, utilizada en programas de televisión y concursos de belleza como objeto decorativo. Aunque en el mundo actual los hombres también decoran y sirven para vender cosas. El culto incondicional y absoluto a la belleza ya es cosa de todos. Pero gracias, chicos.

También me hace gracia que las emprendedoras del futuro se maten por conseguir un pase a la tele para ver en directo un programa como Supermodelo. ¿Una secreta vocación? ¿Simple tontería juvenil? Sea lo que sea, quedaron como el culo las nenas.

¡Por los dioses, que cunda el ejemplo!


Ahora mismo debería estar haciendo mis deberes de francés. Sí señor, estudio francés, quién sabe por qué oscura razón a estas alturas, pero lo cierto es que me está dando más de una satisfacción, y alguna totalmente inesperada y maravillosa. Pero al grano: revisando mis correos leo el de un amigo que me envía una noticia absoluta y lamentablemente increíble por inusual, pero totalmente cierta: "El hotel Villa Magna paga a sus trabajadores y les organiza actividades durante su reforma". Ojiplática me hallo, oiga.

Este lujoso hotel madrileño ha emprendido una reforma que durará algo más de un año y costará unos 40 millones de euros. Lo normal en estos casos es enviar a su casa a la gente, y luego ya veremos. Pues bien, la gerencia del hotel ha dedicido mimar a sus queridos empleados. Les pagará sus sueldos durante todo el tiempo que dure la reforma y conservarán su puesto de trabajo. Pero ahí no acaba todo. La dirección ha montado un proyecto llamado "Pause" que está organizando cursos y todo tipo de actividades para que los empleados del hotel puedan disfrutar de formación que les sea útil al reemprender su labor, y para que no estén ociosos si así lo desean, mientras dura la reforma. "Una empresa no está sólo para ganar dinero a costa de sus empleados. El Villa Magna, sin sus trabajadores, no es nada", ha dicho Franck Sibille, su jovencísimo, guapo y francés director general. ¡Ole!

Los trabajadores del Villa Magna tienen cursos de inglés, de teatro, excursiones, una página web en la que compartir experiencias e información, un periódico propio, un cibercafé en el que reunirse, e incluso apoyo psicológico por si se encuentran bajos de moral. Algunos de los trabajadores se han ido juntos a hacer el Camino de Santiago. Y sorpresa: "Cuando llegamos a Santiago, Franck Sibille nos estaba esperando con unos gaiteros, fue increíble". Otros han optado por seguir trabajando y se han colocado en otros hoteles, con la promesa de recuperar sus puestos, sueldos y antigüedad cuando acaben las obras. Además, el Villa Magna ha donado gran parte de su mobiliario a organizaciones no gubernamentales. Ganas de llorar me entran, no os digo más.