22 sept 2008

Discriminación ¿positiva?

Mi chico dice que debería existir una asociación de hombres que protestara por el nuevo anuncio del Seat Ibiza, en el que sus ocho pilotos del Mundial de Turismos corren como posesos y se pelean por llegar al nuevo modelo de la firma, en el que ya está sentada una rubia -la piloto suiza Christina Surer- que les mira desdeñosa y sale quemando rueda mientras exclama: ¡hombres!. Sí, dan una imagen un poco patética de los pobres pilotos -en broma, por supuesto-, pero si los papeles hubieran estado cambiados y fueran las mujeres las que pelearan por llegar al coche, seguro que las feministas ya hubieran puesto el grito en el cielo. Eso nos hizo pensar en la discriminación positiva, que como bien sabéis, es un término tan maravillosamente idiota como el de las catástrofes humanitarias. Porque no puede haber discriminación buena. La discriminación siempre perjudica a alguien. Otra cosa es que nos la sople discriminar a los hombres porque siempre lo tuvieron más fácil. Pero claro, el que se ve discriminado ahora en favor de una mujer puede ser el hijo o el nieto del que lo tuvo más fácil que las féminas de su tiempo. Y no tiene la culpa de nada.
Así que no, no me gusta la discriminación positiva. Ni las catástrofes humanitarias. Ni las personas humanas.

29 jun 2008

Campeones

Hemos ganado la Eurocopa. En este momento, las plazas de mi barrio y la mayoría de las calles de la ciudad están a rebosar de gente celebrando el triunfo de la Selección, en un desbordado mar de alegría pocas veces visto en esta ciudad. Ha sido una Eurocopa seguida como nunca antes. Y es que Cuatro lo ha hecho pero que muy bien. Desde el calentamiento previo del ambiente con un lema que terminó por cumplirse, y un despliegue de medios que ha tenido pegados a la tele a todos los españolitos, hasta la celebración final que aún nos queda por vivir mañana cuando los héroes del balón vuelvan a la ciudad a entregar la copa de la victoria.

Hemos visto a los jugadores hacer maravillas y luchar en el campo, hemos visto los palcos del estadio de Viena lleno de personalidades, y hemos visto a miles de personas congregadas en la Plaza de Colón siguiendo el camino del triunfo hasta la final. Una gran campaña de marketing, un despliegue técnico impecable, una realización sin pegas y una animación del público que sin duda les habrá reportado no sólo mucho dinero, sino también un seguimiento mediático sin precedentes. A pesar de que, como escribía el otro día, la memoria reciente no falla para los problemas que sin duda tiene este país, hoy hemos conseguido olvidarlos para celebrar una gran alegría nacional. Que un poco de patriotismo de vez en cuando tampoco hace mal. Felicidades.

27 jun 2008

La jungla urbana: los mediadores (II)

Ya escribí en su día en mis reflexiones sobre la jungla urbana acerca de esos molestos individuos que se paran en grupos en las aceras de las calles, cortando el paso a los demás viandantes y molestándose cuando se les hace notar que uno necesita y tiene también derecho a usar la acera. Los mediadores.

Hoy me detendré en la fauna que pobla ya hace años los túneles, escaleras y pasillos del metro de Madrid, individuos e individuas -que diría la ministra de Igualdad- que harían las delicias de cualquier exterminador social deseoso de imponer el imperio de las buenas formas. Aquí también hay mediadores, de gran categoría, esos y esas que se meten en el vagón con un trotecillo cochinero a la vez dinámico y apurado, para luego pararse en seco en cuanto alcanzan el interior del convoy. ¿Es que acaso -cretinos egoístas- no se os ha ocurrido que tras vosotros puede llegar por los pelos alguna otra apurada persona que tampoco quiera dejar escapar ese tren? Pues cuando esto ocurre, el último en llegar se encuentra con que su trotecillo cochinero se da de bruces con la espalda del idiota que acaba de entrar y se ha quedado parado justo delante de la puerta, ya bien agarradito a alguna barra y felicitándose por su hazaña. Y claro, hay que solicitar permiso para entrar, como quien pide perdón por haber hecho algo malo. Otra opción son los codazos, también práctica habitual en estos casos.

Eso por no hablar del atasco que se monta en los alrededores de las puertas de los vagones, y que le obligan a uno a ir oliendo el cogote del vecino -cuando no algo peor-, mientras el centro del habitáculo permanece bastante despejado.

Luego están los que se quedan parados a la izquierda en las escaleras mecánicas e impiden el paso. ¿Donde ha estado esta gente desde hace veinte años? Veinte años, que es el tiempo del que deben datar los carteles en el metro que piden amablemente a los viajeros que se sitúen a la derecha en las escaleras para permitir el ascenso rápido de aquellos que quieran pasar. Veinte años de machacona cartelería para que algunos sigan haciendo lo que les sale del culo. ¿Por qué, dios, por qué?

¿Para cuándo una Asignatura de Ciudadanía que enseñe estas cosas en los coles?
Photo: Varmazis

Dichosa memoria

Antes de nada, dos cosas: tengo un novio argentino y no me gusta el fútbol. Lo digo porque el otro día, viendo el partido de la Eurocopa entre España e Italia, se me ocurrió hacer algunas de esas preguntas que a veces hacemos las mujeres sobre el fútbol. Mi novio, como buen argentino amante del 'deporte rey' me ilustraba, hasta que se me ocurrió comentar ingenuamente (ignorando de forma imprudente la procedencia de mi amado) lo que yo creía una verdad absoluta: 'pues los futbolistas españoles son famosos en todo el mundo'.

Algo que yo consideraba un dogma de fe -habida cuenta de la importancia del fútbol en este país y sumando mis experiencias personales-, se convirtió en una ocasión de chufla a mi costa. 'Los futbolistas españoles no son famosos en ningún sitio', vino a iluminarme mi chico, con un puntito entre guasa y suficiencia. Yo intenté defenderme como pude, alegando que hasta en Túnez, país que visité hace ya muchos años, los niños por la calle gritaban como un todo '¡¡¡Raul-Real-Madrid!!!', al ver pasar turistas españoles. Ni por esas.

Al final, viendo que mis esfuerzos eran en vano. Decidí quedarme callada, no sin sentir cierto resquemor patriótico que aún me produce un ligero desasosiego. Porque a ver: sean o no los futbolistas españoles famosos en todo el mundo, que lo son, y más ahora, ¿a mí qué más me da? ¿es que acaso me he contagiado de esa fiebre patriótico-futbolera que asola el país porque nuestros chicos están logrando por fin pasar de cuartos? ¿Es que no hay cosas más importantes de las que preocuparse en estos días aciagos que de celebrar triunfos deportivos? ¿Será verdad que estas cosas nos adocenan y nos mantienen contentos para que no nos ocupemos de lo mal que está todo?

Lamentablemente el buen fútbol en las botas de los chicos de Aragonés no me ha hecho olvidar que los bancos quieren sacarnos hasta la sangre después de tener gran culpa de esta crisis, que la Unión Europea quiere que trabajemos 65 horas semanales cargándose de un plumazo logros sociales conseguidos con sangre, sudor y lágrimas. No se me olvida que las leyes de inmigración, el poder abosolutista y ultraconservador de los Estados europeos y la corrupción enquistada en este país se parecen cada vez más a la películas de ciencia ficción sobre un futuro atroz; no se me olvida que los recursos de la tierra cada vez son más escasos y seguimos tirando de ellos como si tuviéramos el infinito cuerno de la abundancia. No se me olvida que este mundo cada vez tiene menos sentido y que los seres humanos ya hemos demostrado muchas veces que somos tan apáticos e ingenuos que cualquier enano mental con delirios de grandeza puede llevarnos al caos. Y ya me gustaría olvidar, ya me gustaría.

Dichosa memoria.

7 feb 2008

De proverbios y frases célebres: arreglando el corazón.

Dice un proverbio chino: "La gente se arregla todos los días el cabello. ¿Por qué no el corazón?". Gran pregunta, sí señor. ¿Podríamos cuidar corazones y almas con el mismo empeño que ponemos en estar bien peinados y vestidos a la última? ¿Seríamos capaces de alisar las penas con la misma avidez con la que corremos a las clínicas de cirugía a luchar infructuosamente contra el tiempo? ¿Podremos iluminar el espíritu con la misma diligencia con que machacamos nuestros cuerpos en torturadoras máquinas de gimnasio?
Me ha costado casi dos meses volver a escribir una entrada en este blog desde el pasado año. Pensaba pedir disculpas, pero luego he decidido que no ha lugar: este es mi patio de recreo y pasaré por él simpre que me apetezca. Y cuando no, pues no. Quizá empezar un nuevo año resulta cada vez más trabajoso, hay que hacerse a la idea. Y aunque la esencia misma del blog es la actualización continuada, no considero que esta bitácora deje en sus silencios colgados a miles de fans ávidos de mis comentarios, aunque respeto y quiero a los pocos amigos que por aquí pasan de vez en cuando. Y aquí estoy. Feliz año nuevo.

27 dic 2007

La jungla urbana: huelga y vergüenza

Los trabajadores de los servicios de limpieza del metro de Madrid están en huelga. No seré yo quien niegue a nadie tal derecho, pero cuando los métodos de presión de los huelguistas incluyen -como ha podido verse en las grabaciones de las cámaras del suburbano- rociar el suelo de entrada a una estación con aceite, la cosa pasa de castaño oscuro. El bárbaro cretino al que se le ocurrió semejante cosa hizo caer de morros -que se sepa- a dos señoras, y con semejante acción pierde el derecho a la huelga y hasta a llamarse ciudadano y persona. No tengo idea de si alguna de las dos mujeres cuyo resbalón provocado captó la cámara del metro ha sufrido
algún daño, pero podrían, porque la costalada fue monumental. Y entonces habría que ir a buscar al imbécil al que se le ocurrió pagarla con los usuarios del metro, para que le procesen por atentar contra la integridad de los viajeros, que nada tienen que ver con las condiciones laborales de los limpiadores de ese transporte público. En algunas webs se especula con que la propia patronal sea responsable de semejante despropósito, con el objetivo de manchar la imagen de los huelguistas. Sea como fuere, al animal que vertió el aceite había que haberlo mandado a limpiarlo todo con la lengua.

Eso sí, nos hacen un gran cumplido a los madrileños estos señores huelguistas que esparcen basura por doquier, al pensar que sin su ayuda no se notará después de diez días que el metro no se limpia. No hacía falta, hombre.
Foto: Robert van der Burg

24 dic 2007

Felices fiestas

Sólo quiero desearos a todos unas muy felices fiestas con vuestras familias, amigos, y toda la gente a la que queréis. Que las Navidades sean geniales y las paséis como más os guste. Cuidadín con los excesos gastronómicos y alcohólicos. Si habéis sido buenos, los Reyes Magos os traerán regalitos majos y modernos, ya veréis. El gordito de rojo está pasado de moda y, además, no es lo que parece, que lo sepas...

20 dic 2007

A falta de noticias, gatos

Contemplo con estupor como el telediario de este mediodía en Antena 3, a falta de noticias de relevancia, nos enseña unas imágenes que dicen ser de la nueva felicitación navideña de los gatos cantores: un montón de fotos animadas y videos de gatitos maullando villancicos. Es uno de esos montajes graciosos, pero cutres hasta la saciedad, que corren por Internet cada año por estas fechas. Resulta que hasta se venden discos y dvd´s con las musiquitas felinas. Mira que me gustan los gatos, pero ¿de verdad no había nada más interesante que contarnos? Venga ya... Esto es un criterio periodístico y lo demás son cuentos.

27 nov 2007

Ricardito en el País de los Soviets III y IV: Guía rápida de supervivencia eslava

1-Si pides algo de beber en un local con música de baile, da igual la índole del mismo, no te acerques donde está el tumulto. Los eslavos bailan de forma diabólicamente desaforada y lo más probable es que tu 'caipirinha' termine por el suelo.

2-Si tu viaje es a Bielorusia, deja tu monedero en casa y cómprate uno nuevo de gran capacidad. El rublo bieloruso es una moneda hiper devaluada y puedes tener 5 kilos de papel en los bolsillos a la que te descuides.

3-Cuando compres agua, asegúrate de que es "no carbonatada", que a esta gente le va mucho.

4-No te enamores.

Sorpresas te da la vida:

Cuando decidí venir a Bielorusia, contaba con que ciertas personas me echarían una mano, personas que conocía y que creía buena gente. Por un momento rocé la desesperación al ver que a dichas personas mi destino les importaba un rábano pero, como dice la canción, sorpresas te da la vida, y ahora os escribo este correo en honor a Fidel y Anna. Fidel es un cubano al que conocí durante una comida de penas 20 minutos. Él me dedicó dos días completos de su tiempo para resolver mi papeleo legal. Sin él tendría que haber abandonado el país esta misma semana. Anna es una chica que conocí a la salida del metro. Ella me ha facilitado mi papeleo e integración en la Universidad. Ambos hicieron lo que hicieron sin pedir nada a cambio, sin tan solo esperarlo. La vida es bella, cuando le da la gana.