4 jun. 2007

El poder de YouTube (y la estupidez del mundo moderno)

Ya sabemos casi todos que YouTube se ha convertido en un fenómeno social, medio de comunicación alternativo y plataforma mediática para reporteros aficionados, gamberros vocacionales y demás pseudo-creativos multimedia de la red. Si uno no sabe qué hacer una tarde de lluvia y tiene un ordenador a mano, las horas pasan volando viendo gamberradas varias, videoclips de tus grupos favoritos, fragmentos de programas de televisión o anuncios extranjeros. Una mina.

Por eso se ha convertido en un fenómeno social que cada día nos brinda una sorpresa diferente. La última: la empresa americana Blendtech, que fabrica y vende robots de cocina, decidió colgar en YouTube una demostración del poder de sus máquinas, grabando a su dicharachero ejecutivo Tom Dickson machacando un iPod en una picadora. La gente se volvió loca. Ahora la empresa tiene su propia página de videos en YouTube para mostrarnos cómo destruyen cámaras de vídeo, bolígrafos, bolas de golf, ese horroroso regalo de San Valentín, coches de juguete o cajas de maquillaje. Will it blend? (¿Se mezclará?), se llama la serie, que ya consta de más de cien videos destroyer.

Y mi reflexión es la siguiente: ¿es mentalmente sano disfrutar viendo cómo acaban hechos añicos carísimos gadgets por los que suspiramos cuando no los tenemos? ¿Es normal encontrar placer en ver cómo salta en pedazos una cámara de vídeo? ¿Estamos atrapados en una sociedad de consumo contra la que nos gustaría rebelarnos haciendo trizas todas esas cosas que otros nos hacen creer que necesitamos? Quizá la respuesta no sea tan rebuscada. Quizá esto solo sea un ejemplo de la increíble estupidez del mundo moderno.

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