22 sept. 2008

Discriminación ¿positiva?

Mi chico dice que debería existir una asociación de hombres que protestara por el nuevo anuncio del Seat Ibiza, en el que sus ocho pilotos del Mundial de Turismos corren como posesos y se pelean por llegar al nuevo modelo de la firma, en el que ya está sentada una rubia -la piloto suiza Christina Surer- que les mira desdeñosa y sale quemando rueda mientras exclama: ¡hombres!. Sí, dan una imagen un poco patética de los pobres pilotos -en broma, por supuesto-, pero si los papeles hubieran estado cambiados y fueran las mujeres las que pelearan por llegar al coche, seguro que las feministas ya hubieran puesto el grito en el cielo. Eso nos hizo pensar en la discriminación positiva, que como bien sabéis, es un término tan maravillosamente idiota como el de las catástrofes humanitarias. Porque no puede haber discriminación buena. La discriminación siempre perjudica a alguien. Otra cosa es que nos la sople discriminar a los hombres porque siempre lo tuvieron más fácil. Pero claro, el que se ve discriminado ahora en favor de una mujer puede ser el hijo o el nieto del que lo tuvo más fácil que las féminas de su tiempo. Y no tiene la culpa de nada.
Así que no, no me gusta la discriminación positiva. Ni las catástrofes humanitarias. Ni las personas humanas.

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