12 abr. 2007

¡Cómo está el mundo!

Esta semana, la prensa está llena de noticias curiosas. En Nueva York, un afamado violinista se puso a tocar en el metro con su Stradivarius, una joya sin precio. Nadie le hizo puñetero caso y ganó unos pocos centavos. En El País, que recogía la noticia, se preguntaban si estamos preparados para reconocer la belleza. Ni hablar del peluquín. Hemos perdido el norte y nuestro mundo está lleno de monstruosidades que nos parecen normales. Ya no nos paramos a mirar los árboles, los edificios, a la gente que pasa...¿por qué íbamos a reparar en medio del frenético ritmo mañanero del metro en un genio que toca el mejor violín del mundo?

Leo también que las funcionarias indias están en pie de guerra. Un formulario sanitario del estado pregunta, entre otra cosas, por su historial menstrual. Ya me diréis que tienen que ver las menstruaciones femeninas con el desempeño de un trabajo. Cretinos machistas.

Una que parece buena es la noticia de que una universidad norteamericana -como no-, ha llegado a la conclusión de que todos somos como Robin Hood. Mediante un estúpido sistema de dinero tipo monopoly y sin presiones externas que influyesen en su comportamiento, han comprobado que la gente quiere quitar a los que más tienen para dárselo a los más pobres. Pues eso, sin presiones externas de ningún tipo: ni la letra del coche, ni la hipoteca, ni el cole de los críos...eso los pobres, que los ricos tienen aún más presiones. ¿Cuándo me compraré el nuevo Ferrari? ¿Redecoro la casa ahora o después de las vacaciones? Hay que ser ingenuo para creer en esto. Hay gente honrada y buena hasta la médula en el mundo, pero son bien poquitos. Reafirma mis creencias la espantosa noticia que leo después. Un fiscal pide 63 años de prisión para un matrimonio que abusó durante años y alquiló para lo mismo a sus dos hijos deficientes. El mundo es un lugar horripilante la mayor parte del tiempo...

En el apartado fotos truculentas que tanto gustan a los compis de profesión, la de un currito del zoológico de Taiwan, que ha perdido el brazo mientras alimentaba a los cocodrilos. Y los periódicos, que para estas cosas son muy diligentes, nos muestran sin pudor la foto del bicho con la mano del infortunado saliendo de su boca. Precioso.

Para no dejaros con tanta sangre en la boca, os contaré algo bonito. Un grupo de ornitólogos ha encontrado en la isla de Sumatra un extraño pájaro que se creía extinguido desde principios del siglo pasado. Es el Cuco Terrestre de Sumatra, un enorme pájaro que se alimenta de lagartos. Un cazador encontró un ejemplar hace diez años, le hizo una foto y lo soltó. Hace tres años, alguien creyó reconocer en la foto al bichito que nadie había visto más que disecado en los museos, y se pusieron a buscarlo sin resultado. Otro cazador hirió accidentalmente a otro hace poco, y lo llevó a un veterinario. Ahora intentan saber cuántos quedan y proteger la especie para evitar su definitiva desaparición. Lo siento, pero yo apuesto: Humanos 1 - Cuco 0.

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