26 abr. 2007

En pleno cabreo: la guerra es mala

Tengo la tele puesta, y mientras juego un rato con mi gata, escucho y veo de refilón el informativo de la noche de Telemadrid. Están dando una noticia sobre el aniversario del bombardeo a Guernika. En el vídeo, aparece el señor Ibarretxe diciendo lo siguiente: "La guerra es cada vez más impopular. La guerra es cada vez más costosa para quien la promueve. La guerra es mala". Cojonudo. La guerra no está de moda, ya no se lleva, se lleva ser progre, de izquierdas, hippie, globalizador, gafaspasta, verde, pacifista y demás zarandajas. La guerra no es popular, esta demodé y es más vieja que el mear. Modernízate.


Además, la guerra cuesta mogollón de pasta: que si los cazabombarderos, que si los carros blindados, que si los soldados de élite, que si las bombas nucleares. Te sale por un pico, oyes. Y todo para borrar del mapa sitios tan cutres como Irak, donde no hay de ná. No sale a cuenta, la verdad. Y además, montar una guerra te da problemas, porque como no es popular, los progres se te echan encima cuando la haces. Que si muere gente, que si no es justa, que si no tenemos derecho...Vamos, que todo son desventajas. Así pues, la conclusión que debemos sacar es que la guerra es mala, chicos. Luego parece ser que dijo que la paz es un valor supremo del ser humano y su primera prioridad. No lo arregla, oiga. Las primeras mamarrachadas no las arregla nada.

Y esto lo tengo que oir de un político nacional en una televisión comunitaria. Me cago en este país de mierda en el que los políticos no tienen vergüenza, ni moral, ni neuronas, y en el que los subnormales de los periodistas (los dueños de los medios, no los curritos de las redacciones, aunque también se las traen), repetimos como loros lo que estos cretinos dicen sin hacerles sonrojar, y sin cuestionar nada de lo que vomitan por esas bocas mentirosas. Tengo que volver a lo que estaba haciendo, que era mucho más útil y divertido que escribir sobre las estupideces de gente sin seso y los que les sirven de altavoz. Mi gata me espera.

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