15 nov. 2007

¡Por los dioses, que cunda el ejemplo!


Ahora mismo debería estar haciendo mis deberes de francés. Sí señor, estudio francés, quién sabe por qué oscura razón a estas alturas, pero lo cierto es que me está dando más de una satisfacción, y alguna totalmente inesperada y maravillosa. Pero al grano: revisando mis correos leo el de un amigo que me envía una noticia absoluta y lamentablemente increíble por inusual, pero totalmente cierta: "El hotel Villa Magna paga a sus trabajadores y les organiza actividades durante su reforma". Ojiplática me hallo, oiga.

Este lujoso hotel madrileño ha emprendido una reforma que durará algo más de un año y costará unos 40 millones de euros. Lo normal en estos casos es enviar a su casa a la gente, y luego ya veremos. Pues bien, la gerencia del hotel ha dedicido mimar a sus queridos empleados. Les pagará sus sueldos durante todo el tiempo que dure la reforma y conservarán su puesto de trabajo. Pero ahí no acaba todo. La dirección ha montado un proyecto llamado "Pause" que está organizando cursos y todo tipo de actividades para que los empleados del hotel puedan disfrutar de formación que les sea útil al reemprender su labor, y para que no estén ociosos si así lo desean, mientras dura la reforma. "Una empresa no está sólo para ganar dinero a costa de sus empleados. El Villa Magna, sin sus trabajadores, no es nada", ha dicho Franck Sibille, su jovencísimo, guapo y francés director general. ¡Ole!

Los trabajadores del Villa Magna tienen cursos de inglés, de teatro, excursiones, una página web en la que compartir experiencias e información, un periódico propio, un cibercafé en el que reunirse, e incluso apoyo psicológico por si se encuentran bajos de moral. Algunos de los trabajadores se han ido juntos a hacer el Camino de Santiago. Y sorpresa: "Cuando llegamos a Santiago, Franck Sibille nos estaba esperando con unos gaiteros, fue increíble". Otros han optado por seguir trabajando y se han colocado en otros hoteles, con la promesa de recuperar sus puestos, sueldos y antigüedad cuando acaben las obras. Además, el Villa Magna ha donado gran parte de su mobiliario a organizaciones no gubernamentales. Ganas de llorar me entran, no os digo más.

2 comentarios:

Amor dijo...

siempre siempre siempre la mejor estrategia en temas de empresa, negocios, etc., siempre es la generosidad, digan lo que digan, es lo que más sale a cuenta, y también en dinero

y en el resto de la vida lo mismo, o sea:

amor

:-)

Las Vengadoras dijo...

Absolutamente de acuerdo, pero ¿por qué casi ningún empresario de este país parece no saber algo tan obvio?